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domingo, 29 de mayo de 2016

Viven en un termo

Eduardo Di Cola* - La realidad nos está mostrando que los gerentes de las multinacionales encaramados en el gobierno nacional, poca idea tienen de lo que es la administración pública. Lo reconoció sin dobleces la presidenta de Aerolíneas Argentinas cuando señaló: "cruzar de lo privado a lo publico es mucho más difícil de lo que creía". Lo más grave es que algunos de ellos ni siquiera están demostrando sentido común para manejarse con eficiencia desde la lógica de la actividad privada. Proponer como solución salvadora al comercio, hoteles y pymes de la Patagonia,  financiarles una parte del consumo de gas, es no tener noción no sólo de lo que es la gestión publica, sino tampoco de la propia actividad privada, desde donde precisamente provienen.
Recordemos que estamos hablando de la decisión del gobierno de incrementar hasta en un 2.000% el costo del consumo del gas, y como salida ofrece financiar el 50% del importe de las facturas recibidas. Naturalmente al no cambiarse el cuadro tarifario, las facturas seguirán llegando con importes similares y por ende igualmente impagables.
No se entiende que alguien con experiencia  empresaria  no advierta que no hay actividad viable posible, si ni siquiera es capaz de solventar el pago de un insumo vital e inelástico como es el energético. Dicho de otra manera mas simple y llana, si no puede afrontarse el pago del gas y de la luz no hay emprendimiento económica sustentable.  
Es incomprensible que alguien que dice conocer la actividad privada pueda creer que lo que está proponiendo se acerque a una solución. En realidad se parece más a una broma. No tengo dudas que si algunos de estos señores han tenido "éxito" como gerentes de una multinacional, ha sido porque se manejaron en un mercado cuasi monopólico y de altísima rentabilidad. Como dicen los jóvenes, han vivido y viven en un termo. Lo lamentable es que están tomando decisiones que nos afecta a todos los argentinos, involucrando seriamente el futuro de la nación.


* ex Diputado Nación - Presidente de Perspectiva Sur

sábado, 7 de mayo de 2016

Lázaro Báez

Alberto Sorzio - Lázaro Báez es un atorrante, coimero hijo de su madre. La ruta del dinero K es la tragedia más grande de la Argentina. Culpa de eso hubo que:
• devaluar un 50 %;
• nombrar dos jueces de la Suprema Corte por decreto
• quitarles las retenciones a los grandes agroexportadores y a las mineras;
• Permitir que las entidades finacieras duplicaran sus ganancias con respecto al año anterior;
• bajar impuestos al champán y a los autos de lujo;
• despedir empleados públicos;
• endeudarse por varias generaciones;
• eliminar los subsidios y aumentar las tarifas de un modo descomunal;
• Planear sacar a Evita del billete multipremiado de $ 100 y poner en su reemplazo un venado;
• nombrar a un rabino como ministro de Medioambiente y Desarrollo Sustentable aunque él mismo reconozca que no tiene conocimiento técnico en el área.
Tanto descontrol obligó a las familias más notables de la Argentina (¡hasta la del presidente!) a que no tuvieran más alternativa que llevarse su dinero a Panamá.
Pero hubo además que:
• cerrar la moratoria previsional y bajar la cobertura de medicamentos del PAMI;
• liberar las comisiones bancarias y los intereses de las tarjetas de crédito;
• terminar con la garrafa social;
• frenar los trabajos de electrificación del ferrocarril Roca;
• aumentar el ferrocarril hasta el 500 %
• eliminar el Plan Argentina Sonríe;
• dar de baja el Conectar Igualdad;
• dar de baja los Programas Fines y Progresar;
• derogar la Ley de Medios e intervenir el AFSCA.
Michetti tuvo que volver al país con una valija llena de joyas y no le quedó más opción que reconocer que lo del narcotráfico es muy difícil mientras hagan la droga cada vez más "chiquita".
El caos los obligó también a:
• meter presa a Milagro Sala de forma ilegal;
• designar en la Oficina Anticorrupción a una tipa que está enamorada del presidente y a la que, como prueba, le basta mirar sus ojos claros, para saber que él es honesto;
• tapar el tema del dengue;
• no mostrar el sufrimiento de la gente inundada como se hacía antes;
• importar gas más caro desde Chile para el beneficio de Shell;
Nada alcanzaba para morigerar los efectos de la ruta del dinero K. Hubo también que:
• aceptar el anuncio del ministro de Energía, que es accionista de Shell, en el que dijo que si la nafta está muy cara… la gente deja de cargar;
• cerrar Atucha y Arsat;
• venderle Arsat a un consorcio francés
• darle el manejo de la Fábrica Militar de Aviones a un empresario lácteo
• terminar con el Procrear;
• congelar el presupuesto para todas las universidades públicas;
• anular el plan Tronador;
• desmantelar Tecnópolis;
• evitar pronunciarse sobre la soberanía en Malvinas;
Sí…La verdad que este tipo es un hdp! Se merece perpetua!!! Y cuando se muera, la horca. Y cuándo esté ahorcado, la hoguera.
Sí, Báez…¿quién va a ser si no?

jueves, 28 de abril de 2016

Ecuador: Cuando el dolor de tributar es más fuerte que el de solidarizarse

Orlando Pérez* - Nadie puede dudar de que en estos años de Revolución Ciudadana a los grandes empresarios, banqueros y comerciantes les ha ido muy bien, por múltiples razones, motivo por el que un sector de la izquierda purista dice que no se ha hecho la revolución, ni se ha tocado la esencia del capitalismo, ni nos acercamos al socialismo. Y a pesar de ello, algunos de esos empresarios financian campañas para decir que en Ecuador hay totalitarismo, se impide la libertad de empresa y no hay condiciones para hacer negocios.
¿Qué habría pasado en estos años si hubiese de verdad existido un Estado totalitario, incautador, acaparador, y todos esos negocios se hubieran sometido a impuestos onerosos, expropiaciones, nacionalizaciones u otro tipo de medidas de corte “comunista”? ¡Cuánta plata habría recaudado el fisco! La bonanza petrolera a la que apelan para denostar del Estado también les benefició, sin duda alguna. La diferencia -ya se sabe- es que esta vez no todo fue a parar solamente a sus arcas. Precisamente, porque de esas arcas sacaban unos centavos o unas migajas para la caridad y la beneficencia. Y así limpiaban sus culpas (sobre todo por aquello de que “es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el reino de Dios”).
De las ganancias extraordinarias destinaban un 0,001% para una “obrita” de caridad por aquí y una donación por allá, cumpliendo así con su supuesta “responsabilidad social”. Claro, para ello tenían unos diputados y unos gobernantes que les concedían exenciones tributarias por cada “donación” y por ese conjunto de caritativas contribuciones que hacían para los pobres. ¿Ya nos hemos olvidado de que por arreglar un parque los alcaldes les concedían prebendas municipales? Y encima ponían un enorme letrero con el nombre de la empresa responsable de su mantenimiento.
Por supuesto, ese parque o plazoleta no quedaba en ningún barrio pobre sino en una zona vistosa para que todo el mundo admirase el rótulo y dijera: “Qué generosidad la de fulano de tal” (casi como lo que quiere hacer un alcalde azul cardenillo con nuestra capital). Y los especialistas y/o economistas saben que ese modo de ejercer la política económica desde el sector privado, bajo el amparo de un Estado liberal/conservador, permite concentrar y reproducir el capital. Así es como se disfraza esa concentración, enriquecimiento y reproducción de un modelo sustentado filosóficamente en un judeo-cristianismo de la peor calaña.
El auténtico catolicismo es justamente el que esos empresarios y banqueros no practican porque ni sus “donaciones” son anónimas, sin buscar reconocimiento, ni mucho menos buscan redistribuir la riqueza y con ello dar al prójimo lo que le quitan. Y ojo que aquí no hablamos de filantropía, que es un concepto (amor al ser humano, sin vincular intereses o reconocimiento público o propagandístico) muy distinto al de la caridad y al de la beneficencia. El filántropo, de hecho, dona, regala o entrega parte de su propio patrimonio, no de lo que le sobra, incluso está dispuesto a perder algo de su bienestar por dar a otros.
Tras el sismo de 7.8 grados, con sus mortales y fatales consecuencias en todo el país, en particular para quienes habitan en las zonas del desastre, se han desnudado nuevamente los caritativos y los que ejercen la supuesta beneficencia. Cuando son ellos los que aparecen en la foto, abrazan a las víctimas y “donan” una parte ínfima de sus ganancias todo está bien, pero cuando el Estado interviene y pide una colaboración temporal y mínima para que la solidaridad sea efectiva para todos y entre todos, entonces desaparece la cara de ternura de sus rostros y recurren al perverso sentimentalismo liberal conservador.
Y en estos momentos utilizan los más bajos argumentos (con el acompañamiento de un sector de la clase media) para apuntalar un criterio bastante tacaño y por demás insolente: más impuestos empobrecen a todos. Yo diría que en esa medida económica planteada por el Gobierno, el miércoles pasado, el presidente de la República se quedó corto porque esas cuatro mil personas y pico que poseen más de un millón de dólares aportarán relativamente poco frente a la magnitud de la tragedia y de las necesidades. Entonces, ¿por qué no incluir a quienes tienen desde 500 mil dólares? Lo de fondo es otra cosa: en tiempos de banalidad, exhibicionismo, farandulería y un sinnúmero de falsas virtudes en el sector conservador de derechas e izquierdas, la imposición de medidas económicas los revela en cuerpo y alma. Ni siquiera políticamente porque ya sabemos qué quieren.
¿Acaso no pasó con Argentina? ¿No tenemos ahí un espejo para evidenciar cómo se comporta la derecha multicolor, supuestamente humanista y democrática apenas le dan el mando de un Estado? ¿No tenemos por acá a un alcalde que a través de la gestión municipal ha beneficiado a los grupos empresariales, bajo el paraguas de la concesión, la tercerización y un sinfín de figuras, como las fundaciones, mientras los problemas estructurales de su ciudad son intocados?
Si quieren de verdad seguir “donando” hay que revisar qué parte de esos aportes son producto de lo que les sobra tras mandar la plata a paraísos fiscales, pues los ‘Panamá Papers’ se han quedado en letra muerta en Ecuador. En realidad las crisis, del tipo que sean, muestran a la sociedad, a sus grupos de poder y de interés económico. Y al exhibirse también nos muestran hasta dónde son capaces de violentar el humanismo del que hacen gala sin vergüenza alguna.

*Director del diario El Telégrafo, Ecuador.

domingo, 24 de abril de 2016

Ciudadanía democrática vs modelo neoliberal

Roberto Caballero* - Una angustiosa sensación de desconcierto se despliega como mancha de aceite sobre el ánimo colectivo después de cuatro meses de gobierno neoliberal. La revolución de la alegría prometida por el macrismo se ha revelado como una enorme fábrica de desazón e incertidumbre social.

No hay un solo índice que refleje un cambio en sentido positivo: crece la inflación, la desconfianza de los consumidores, la queja de los comerciantes, el pesimismo de los dueños de las pymes, la recesión, la desocupación, el precio de las tarifas, el endeudamiento del país, la quiebra de la economías regionales y, sobre todo, la certeza de que asistimos a un fabuloso retroceso en materia de derechos conquistados en los últimos años. El escenario de ganancias y pérdidas cierra con el encendido elogio que el buitre Paul Singer (“Macri es el campeón de las reformas económicas”) prodigó al presidente un día antes de embolsar los 2280 mil millones de dólares que el gobierno les garantizó a él y sus socios. Dime quién te halaga y te diré a quién o a quiénes alegran tus políticas y a quiénes producen tristeza.
Singer no miente. Da testimonio de su algarabía. Nos hace un gran favor, también: evita largas discusiones sobre cuáles son los verdaderos beneficiarios del modelo macrista con sus votantes y nos recuerda, por oposición, que la principal enemiga de Singer, desde diciembre pasado, ya no ocupa Balcarce 50. Son los dueños del poder y del dinero reales los que hoy gobiernan la Argentina oficial con su utopía de un país para pocos donde haya incluidos y excluidos permanentes, desocupación de dos dígitos para lograr inflación de un dígito, salarios bajos y flexibilización laboral para atraer inversiones y apertura de importaciones con endeudamiento para destrozar el círculo virtuoso del mercado y el consumo internos.
En este contexto tortuoso, tras cuatro meses de prudente silencio, volvió CFK del sur. Y produjo la primera reacción política opositora en serio, de envergadura, en medio del consenso fabricado por la casta política oficial y paraoficial, y la comunicación concentrada justificadora del ajuste. Fue un soplo de aire fresco ante lo nauseabundo, un quiebre al clima pactista postkirchnerista alentado desde la Casa de Gobierno, con apoyo del Foro de la Convergencia Empresarial, la AEA, la AmCham y el Departamento de Estado.
Quizá CFK no dijo todo lo que debía decir. Tal vez dijo simplemente lo indispensable. Denunció las políticas excluyentes y antidemocráticas, enmarcó lo que ocurre en una situación geopolítica regional, apuntó contra el Partido Judicial y su amañada persecución y trazó una línea de recomposición del movimiento popular que revela un cambio de estrategia: la organización de la resistencia a las políticas de ajuste hacia la constitución de un nuevo Frente Ciudadano que se haga cargo de la crisis de representación de partidos y dirigentes que defraudaron la expectativa social para sumarse al proyecto macrista y sus consecuencias.
El gobierno sintió el impacto. Su paquete de medidas sociales y el acto en la Ballena Azul del CCK con el gurú de la felicidad Daniel Cerezo fue una respuesta a la vuelta de CFK al ruedo y a la idea generalizada de que Macri gobierna para los ricos, principal crítica que surge de los focus groups que encarga Jaime Duran Barba, atento a la baja de 9 puntos en la imagen presidencial. Pero, sobre todo, la conmoción del retorno de la jefa del kirchnerismo se sintió en el massismo, porque desnudó la limitación de un espacio que creció haciendo antikirchnerismo y en los últimos meses terminó licuándose embarulladamente en las estrategias oficiales, desdibujándose en el papel presuntamente opositor que le asignó buena parte de sus votantes.
La recorrida de Alberto Fernández por los canales de TV haciendo oposición tardía al ajuste y criticando a Macri por los Panama Papers llamó la atención de algunos pero fue desnudada en su oportunismo por Facundo Moyano, quien salió a manifestarse molesto, no tanto con Macri y sus políticas de destrucción de empleo y producción y su intento de veto a la ley antidespidos, sino contra la propia CFK porque su reaparición volvía a “dividir al peronismo”. Lo que queda claro, en verdad, es que un sector del “peronismo” venía configurándose como pata alternativa comprensiva del macrismo, votándole leyes clave y haciéndole pucheros con otras menores esperando el recambio, y la contundente vuelta de CFK rodeada de multitudes, diputados, intendentes, senadores, artistas e intelectuales, científicos, dejó en evidencia su sintonía fina con el oficialismo. Sobre todo al sector del FPV que se entregó a los deseos de Macri y Singer, pero también al massismo que imaginaba confluir con ellos en un dispositivo que sepultara al kirchnerismo político, balbuceando un falsa oposición, un macrismo blue, subsidiario del gobierno.
Frente a eso, conviene volver a analizar el planteo de CFK, que no se jubiló en Calafate como esperaban, sino que desafió el acoso judicial y gubernamental retornando al centro de la escena con una propuesta superadora del binarismo kirchnerismo/antikirchnerismo que ordena el mapa político actual.
CFK volvió y habló de ciudadanía, categoría casi ausente en la narrativa política vigente. El sociólogo inglés Thomas Marshall definió al ciudadano como aquel miembro pleno de una sociedad de iguales, sin que importe su clase social. Y dividió a la ciudadanía en: a) legal, compuesta por las leyes que lo amparan civilmente, b) política, que comprende el ejercicio de los derechos políticos, activos y pasivos, y c) sociales, que implica tener acceso a la salud, seguridad, educación, trabajo y vivienda dignos, que comprende la protección de contingencias como desempleo, enfermedad o vejez.
Es de una obviedad que enceguece decir que las recetas neoliberales en países periféricos como el nuestro, lejos de garantizar estos derechos, los ponen en riesgo o directamente los desconocen. CFK está postulando un nuevo nivel de representación que incluya a los agredidos por el modelo, que no son sólo los kirchneristas, ni los militantes tiempo completo. La categoría ciudadanos es mucho más abarcativa e invisible. Entender esto es el camino más corto del kirchnerismo para salir del núcleo duro donde el macrismo quiere recluirlo y volver a expresar aquellas mayorías que le dieron no hace mucho el 54 por ciento.
También CFK habló de libertad para todos: libertad para ejercer esos mismos derechos políticos, económicos y sociales que son impedidos por gobiernos regresivos como el actual, que sólo pretenden garantizar la libertad de mercados y corporaciones que terminan conculcando la de los individuos. Y libertad, también, para ser opositores al neoliberalismo y sus secuelas, es decir, ciudadanos con plena conciencia de sus derechos democráticos, de la manera que cada uno decida serlo en el ámbito que le tocó ser agredido. El trabajador, el comerciante, el empresario pyme, el empresario de mayor porte que apoyaba un país industrial, el artista, el intelectual, el docente, el estudiante, cada uno de los que deberá preguntarse si estaba mejor antes o ahora, y en función de la repuesta buscar confluir con otros que atraviesen una experiencia vital parecida, que no son ni serán pocos.
¿Es de arriba hacia abajo o de abajo hacia arriba este proceso? Teniendo en cuenta que el kirchnerismo, principal espacio opositor al neoliberalismo que lo está planteando desde una capacidad de movilización callejera capaz de llenar dos Plazas de Mayo en horario laboral y bajo una lluvia pertinaz, no gobierna ni tiene resortes estatales que empujen esta evolución desde las alturas, la respuesta es una: desde abajo y de manera transversal, generando un amplio movimiento ciudadano que marque la agenda de la vuelta a políticas de inclusión y soberanía con una impronta más horizontal, diversa y plural.
Volver es una idea. Para que no sea simple añoranza, ni testimonialismo nostálgico, ni letanía del desplazado, había que agregarle futuro. Eso mismo fue lo que hizo CFK durante la semana que pasó en Capital Federal.

* periodista argentino, ex director de la revista Veintitrés y del diario Tiempo Argentino. Conduce la segunda mañana de Radio Nacional.

martes, 5 de abril de 2016

En la tierra de Francisco, el neoliberalismo es Pro

Eduardo Di Cola* - La caída del comunismo soviético, acompañada por el discurso del fin de la historia, alentó al neoliberalismo. Supo cabalgar la oportunidad, promover la globalización financiera y potenciar la especulación usuraria, de manera tal que generó la más abusiva transferencia de riqueza de los países pobres en beneficio del primer mundo desarrollado.
Transferencia de recursos que continúa siendo tan fenomenal, que países del “primer mundo” se trasformaron en periferia en su propio continente, como es el caso de Portugal y Grecia. En un puñado de años se convirtieron en el patio trasero de la Europa germanófila.
Las crisis económicas y de los refugiados, el resurgimiento de los nacionalismos independentistas y de los partidos de extrema derecha neonazis, la indigencia y el empobrecimiento de las clases medias y la pobreza son las consecuencias directas de este modelo económico expulsivo.
Desde la caída del muro de Berlín en solo una oportunidad los principales países del mundo decidieron ponerle un límite a la usura internacional, proceso que fue guiado por nuestro país luego del default más grande conocido hasta ese momento, y que permitió que se comprendiera la irracionalidad del desbocado sistema financiero usurero y lo justo de nuestro reclamo.
En este litigio, recibimos el respaldo de la ONU y 136 países. Solo cinco acompañaron con su voto negativo a los Estados Unidos.
Con la misma sintonía, Argentina vuelve a ocupar un casillero importante en el tablero de la disputa internacional contra el descontrolado movimiento de capitales especulativo. Ya no por su decisión. Podrá atribuírselo a un capricho de la historia, a una casualidad, pero lo cierto es que un hombre de nuestra tierra se transforma en la palabra más influyente del mundo contra este sistema, con una prédica cargada de gestos y actitudes que muestran los peligros a los que la humanidad está siendo sometida por el neoliberalismo. Sin dudas, la voz de Francisco es la más potente y prestigiosa que confronta a la usura internacional desde la finalización de la guerra fría.
Es en este contexto internacional que Macri resulta electo presidente, y es en este escenario en que le toca actuar. Sin resignar su base ideológica, podría haber asumido la defensa de los intereses nacionales de muchas maneras. Pero decidió concretar una alianza con los poderes más concentrados que sostienen lo peor del neoliberalismo a nivel global.
De repente, esos poderes con los que nos enfrentamos en defensa propia, se encontraron con un doble regalo. Por un lado, reciben la rendición del mismo país que les había doblado el brazo acompañado por la solidaridad internacional de la ONU, OEA, G77 + China, la totalidad de los países de África y de América Latina, incluidos los anglófonos del Caribe, India, Rusia. Y por el otro, además, el gobierno del país del Papa les obsequia el mismo discurso con que la usura internacional está llevando adelante en el mundo su intento de deslegitimar la predica de Francisco.
El Presidente Macri, sectores importantes del PRO y una parte de sus aliados, han decidido convertirse en el emergente de la ofensiva que a nivel global estos sectores instrumentan contra el Papa. Resulta para ellos una inestimable colaboración que su discurso y fundamentos germinen en las tierras de Jorge Bergoglio.

* ex Diputado Nación - Presidente de Perspectiva Sur

martes, 29 de marzo de 2016

De Buitres y Camaleones: como se disfraza la entrega

Gabriel Monzón* - El sustento del oficialismo para el plan de pago a los fondos buitres esta basado en dos supuestos:

1. Se dice que el nuevo canje lo que hace es cambiar deuda vieja cara (al 13/14%) por deuda nueva (aprox 6%).
2. Si no se procede con la sanción de estas leyes, se debería realizar un ajuste salvaje.

Ambos son rebatibles y deben ser rebatidos.

Con respecto a lo primero, no es totalmente cierto: cualquiera sabe que frente a una deuda que genera un interés  del 13 o 14% es más conveniente cambiar de acreedor, cancelar la deuda y seguir teniendo la deuda a un interés más bajo. Lo que no se tiene en cuenta es que el origen está dado en un fallo extorsivo del Juez Griesa, que estableció esos intereses del 14% como punitorios.
Frente al arreglo del 93% de los acreedores y con tasas razonables y una quita aceptada por ese universo, se presiona con este argumento. A instancias de la República Argentina y por mandato de la Presidenta Cristina Fernandez de Kirchner, se generó un consenso internacional contra la usura y las presiones de un grupo de inversores frente a las decisiones de un Estado Soberano. Desde las Naciones Unidas hasta la Confederación Parlamentaria de las Américas, el Parlatino, la CELAC, el Parlasur, etc., entendieron que la usura de los Fondos Buitres atenta a la soberanía de las Naciones.
Frente a un argumento exclusivamente financiero se opone un argumento económico, político y social. Cuando un gobierno establece como prioridad el argumento financiero, habla de sus intenciones. Lo mismo cuando establece como prioridades los argumentos económicos, políticos y sociales.
Con respecto al apriete "es esto o el ajuste y la hiperinflación" debemos establecer por qué se dice esto. Cuando asume el gobierno de Mauricio Macri, las primeras medidas fueron una transferencia de recursos de los sectores populares a los sectores poderosos económicamente, visible con la quita de retenciones al campo y la eliminación de subsidios de tarifas, el despido de empleados públicos, el cierre de programas sociales, la eliminación de moratorias previsionales etc. Si a esto le sumamos sus efectos financieros que son la menor entrada de dinero al Estado, la falta de regulación de mercado, la devaluación salvaje, la consecuencia lógica es que si el dinero no ingresa al Estado desde el mercado interno (recaudación impositiva) debe provenir del mercado externo de capitales especulativos. Entonces es falso el paradigma de "es esto o la nada" y atribuir el origen al Gobierno Nacional y Popular Kirchnerista. El origen lo provocaron en 100 días con medidas en contra del Pueblo para justificar más medidas en contra del Pueblo.
Refresquemos: de una producción promedio anual de, por ejemplo, 950000 autos se estima una producción anual de la mitad. Esto para tomar solo un rubro. Significa menos trabajo, menos recaudación y más pobreza.
De una desocupación menor a los 7%, con la ola de despidos en los sectores público y privado se calcula una desocupación proyectada del 15%. Y esto es más que una variable económica fría: son el 15% de argentinos en condiciones de trabajar que no pueden hacerlo. Y si avanzamos hacia políticas de exclusión, esta gestión avanza y su muestra más clara es el anuncio de la eliminación de la moratoria previsional, lo que implica que miles de personas con posiblidad de jubilarse no lo puedan hacer, no puedan conseguir trabajo, cayendo directamente en el desamparo. No sólo no van a tener jubilación, quedan excluídos de la jubilación. Y por lo tanto del sistema.
Avancemos un poco más: con un 15% de desocupación se vuelve a una flexibilización laboral de facto: una gran cantidad de desocupados transfiere el poder a los dueños del capital en contra de los dueños del trabajo. Perón decía que cuando existe muy baja desocupación los salarios suben solos. Podemos asegurar entonces que con alta desocupación los salarios reales bajan. Y ese fue el anuncio del gobierno al pretender poner un tope del 25% a las paritarias cuando la inflación se estima en más de un 40%. Y aclaremos algo: la inflación de más de un 40% es responsabilidad exclusiva de la actual gestión pues al liberar al mercado la cotización de las divisas y no establecer un correcto control de precios, el traslado especulativo al mercado interno es inevitable.
Sumemos algo más: los combustibles incrementan los precios cuando el precio del barril de crudo esta en los niveles más bajos históricos. Un barril de petróleo tiene 42 galones, aproximadamente 159 litros. Al día de hoy el precio del barril es de 42 dólares mientras el precio del litro de nafta super es de 14,70 pesos (aproximadamente un dólar). 42 litros de nafta super pagan un barril. En el resto del mundo el combustible está bajando. De un barril de petróleo se extraen entre 40 y 50 litros de nafta. El resto se reparte en gasoil, asfalto, etc. La ganancia sigue siendo altísima para las petroleras. Aún así el actual Ministro de Energía, ex CEO de Shell, autoriza los aumentos. Más medidas antipopulares para justificar más ajustes para concentrar la riqueza de los argentinos en unos pocos y, de esa manera, transferir el poder del Pueblo a las corporaciones económicas.
La falacia de decir que la gestión de la Presidenta Cristina Fernandez de Kirchner fue mala en términos económicos es repetida por los medios que contribuyeron a la derrota en las últimas elecciones. La realidad es que desde el 25 de mayo de 2003 hasta el 10 de diciembre de 2015 el Pueblo vivió épocas de estabilidad y pudo ascender social y económicamente. Basta ver los números y las superaciones año a año de recaudación, disminución de la pobreza, escolarización, actividad industrial. Igualmente falsa es la información que surgía de la entonces oposición, hoy oficialismo, acerca de los índices de inflación emitidos por ellos. Hoy, que tienen la responsabilidad de manejar el INDEC, los mismos que sacaban el Indice Congreso todos los meses con tres consultoras privadas no pueden determinarlo con la estructura del INDEC.
Recordemos también que durante la presidencia de Frondizi, se generó la primera deuda con el FMI, que en sus claúsulas secretas estaba despedir personal del Estado, achicar la economía llevando la desocupación al 15%, devaluar fuertemente, eliminar el control de precios, achicar el personal del Estado, etc. Lo mismo que hoy estamos augurando que es lo que desea llevar adelante el Gobierno y que, aunque se maquillen con frases como “Pobreza 0” y “vamos a crear más trabajo para los argentinos” llevan acciones que van a contramano. El divorcio entre el discurso y la práctica que siempre perjudico a los sectores populares.
Y también dejemos de lado el falso argumento del viento de cola: de nada sirve el viento de cola cuando no se sabe como poner las velas. Lo mismo le dijeron a Perón y el mismo Perón dio la misma respuesta que aquí estamos dando.
En conclusión, la aprobación de este pago bajo la amenaza de una hiperinflación o ajuste brutal es solamente una excusa para avanzar en un modelo de Estado con exclusión popular y con concentración de la riqueza y el poder en manos de quienes, a lo largo de la historia, han gobernado de espaldas a los intereses del Pueblo.

*Dr. Gabriel Monzón - Secretario Técnico
Confederación Parlamentaria de las Américas


lunes, 29 de febrero de 2016

El kirchnerismo como hecho maldito del país neoliberal

Hernán Brienza* - En estos poco menos de tres meses, los poderes históricamente establecidos en la Argentina –los grupos económicos, los principales medios de comunicación, dirigentes políticos- han celebrado la decisión del macrismo de llevar adelante un segundo proceso de reorganización nacional. Más allá de las obvias diferencias con las etapas de 1852-1862 y 1976-1983, los anteriores procesos tenían una característica particular semejante con el de hoy: deseaban estructurar un país determinado, erradicando aquel elemento disfuncional respecto de los intereses de los grupos victoriosos en materia político-militar. El rosismo fue el hecho maldito del país agro-exportador, el peronismo fue el hecho maldito del país burgués –como diría John William Cooke-  el kirchnerismo, ahora, es el hecho maldito del país neoliberal.
Qué quiere significar ser un “hecho maldito”. Significa, obviamente, ser lo maldecido; pero también significa ser aquello que si bien no puede quebrar la hegemonía del país en el cual está inserto y lo combate, irrumpe modificando lógicas y matrices de relaciones de producción económicas, políticas y culturales al interior de esos esquemas.
 Vayamos por partes..
El rosismo, contrariamente a lo que muchos creen, no fue contradictorio con el modelo de acumulación del modelo agro-exportador  inmediatamente posterior a su caída. En muchas cuestiones, incluso, fue su precursor. Sin embargo, las formas en que Juan Manuel de Rosa articulaba las representaciones políticas y sociales, las alianzas con los sectores populares, con las provincias –más allá de su centralismo porteño- su americanismo, el desafío a las potencias extranjeras como Gran Bretaña, Francia y Brasil, las maneras en que dialogaba imperativamente con los sectores “decentes” de la sociedad del siglo XIX, lo convertían en la dislocación del orden dominante liberal conservador emplazado por los unitarios. El federalismo rosista debía desaparecer de la historia. Y a eso se dedicaron, después de Caseros, los vencedores de esa batalla. Al proceso que llevaron adelante, primero el ambivalente Justo José de Urquiza y luego el inefable Bartolomé Mitre, se lo conoció, no sin cierta presunción desmesurada, como la Organización Nacional.
Con el peronismo intentaron hacer lo mismo, primero la Revolución Libertadora y luego la Dictadura Militar iniciada en 1976. Borrar del mapa aquello que hacía inmanejable el camino de la industrialización en la Argentina. Inmanejable, por la sencilla razón que el poder otorgado a los sectores del trabajo plebeyizaba las formas de producción del capitalismo industrial. Reorganizar el país, para los jerarcas de la dictadura no era otra cosa que llevar al país a un estadío anterior al de la emergencia y aparición del Peronismo. El peronismo, como el rosismo, no rompe la lógica del juego, pero las trastoca, las interviene, la redistribuye, las subleva y las pone en riesgo para los sectores dominantes tradicionales.
Lo mismo ocurrió con el kirchnerismo entre el 2008 y el 2015. No pudo quebrar la hegemonía del neoliberalismo en la Argentina instalado fuertemente en la década del noventa, pero sí poner en discusión las formas de intervención del Estado, la redistribución del ingreso, los roles en la toma de grandes decisiones en materia política y económica. Incluso con los cambios de “amigos” puso en cuestionamiento al “capitalismo de amigos” existente en el país aún hoy. El macrismo, como el propio Marcos Peña lo dijo, es un nuevo proceso de Organización Nacional. La frase está perfectamente utilizada por el Jefe de Gabinete, porque no dialoga sólo con la dictadura militar, en términos de dictadura o tiranía, sino fundamentalmente en la reconstrucción de los poderes reales en el mapa de dominio histórico.
Es por esa razón que Cristina Fernández de Kirchner debe ser deslegitimada en Tribunales, por la misma razón que se invita a cierto sector del Justicialismo a abjurar de su pasado reciente convidándolo a retomar a la racionalidad pragmática –Sergio Massa, por ejemplo, como principal “Opositor de Su Majestad”-, o a los dirigentes sindicales a que entren en “razones” en las paritarias. Por esa misma razón se convida a los periodistas del “Régimen Depuesto” a “arrepentirse,  a que no pierdan, a indefinirse, y a tanta mierda”. Porque el kirchnerismo, como hecho maldito del país neoliberal es que tienen que desparecer los comunicadores que desafiaron a los poderes reales. En la Argentina de hoy hay espacio para todos aquellos que hagan un Auto de Fe, y como en la Inquisición renuncien a la patología contraída durante la peste kirchnerista.
Un último párrafo merece la comunicación. Hoy, los periodistas militantes, ultrarecontrak´s, oficialistas, están casi todos sin trabajo. Hoy los periodistas opositores al kirchnerismo se compran departamentos en Miami por millones de dólares y/o reciben millonarias pautas publicitarias para hacer propaganda macrista. Pero eso no es visualizado por la sociedad: lo maldito es desafiar lo establecido.
El cierre de Tiempo Argentino es, sin dudas, parte de este proceso, más allá de las barrabasadas, las miserias, y los defalcos de los propios sectores políticos y empresariales del propio espacio kirchnerista. Tiempo Argentino tiene que desaparecer: fue el único diario que investigó de qué manera Héctor Magnetto y el Grupo Clarín se apropiaron de Papel Prensa. Los demás, todos los demás, miraron para otro lado. Tiempo Argentino tiene que desaparecer: fue el hecho maldito de la Argentina que, como dijo alguna vez Elisa Carrió, son Clarín y La Nación.


*  periodista, escritor, politólogo, ensayista e historiador. Actualmente es columnista de opinión de Tiempo Argentino.