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viernes, 10 de junio de 2016

“Estados Unidos es un ejemplo claro de democracia elitista”

Telma Luzzani* - El sistema para elegir los candidatos a la presidencia es difícil de entender incluso para los propios ciudadanos que votan, explicó la investigadora Silvina Romano. Hay tantos filtros y su elección es tan indirecta que finalmente una minoría privilegiada es la que termina decidiendo quiénes pueden aspirar a la Casa Blanca.

Son varios los cuestionamientos que Romano, doctora en Ciencias Políticas, hace a la democracia estadounidense. Ella se pregunta si se puede llamarse “representativa del pueblo” una democracia en la que la elección presidencial es tan indirecta. “Hay tantas instancias que finalmente una elite reducida toma las decisiones por la mayoría. Es una democracia que está a una gran distancia del pueblo al que supuestamente representa”.
En referencia a los candidatos opinó que “Trump dice a cada público lo que quiere escuchar y por eso nadie sabe cuál va a ser su verdadera política si llega a la Casa Blanca”. Sobre Clinton aseguró  que “tiene a favor el establishment y que es la primera mujer aspirante” y de Bernie Sanders que propone “políticas de bienestar que no se veían en EEUU desde los años 60”.
Estuvo como invitado especial José Schulman, secretario nacional de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, quien hizo un relato conmovedor sobre su reciente viaje a los territorios palestinos ocupados por Israel. Schulman fue en una delegación latinoamericana. Conoció el padecimiento de los presos políticos en las cárceles de Israel así como la grave situación de la población palestina por la falta de agua a raíz de que es Israel quien controla los recursos hídricos de la región. Schulman comentó además cómo vive la sociedad israelí el actual momento político y la permanente tensión con los palestinos.
En este programa Voces del Mundo se analizó además cómo refleja la prensa peruana los ajustados resultados de las últimas elecciones presidenciales y la situación de Chile en relación a las marchas estudiantiles que piden cambios en la educación.

* Periodista. Por más de 20 años trabajó en el diario Clarín donde realizó coberturas de hechos históricos como la caída de la Unión Soviética, el pasaje de Hong Kong a China y la guerra entre Líbano e Israel y fue jefa de edición de la sección internacional. Columnista en Radio Nacional y co-conduce el programa Visión 7 Internacional en la Televisión Pública de Argentina. Es autora de varios libros, entre ellos: “Territorios vigilados: cómo opera la red de bases norteamericanas en Sudamérica”. Vive en Buenos Aires.


Fuente: Sputnik Mundo

martes, 7 de junio de 2016

Néstor y Mauricio y el acto de descolgar cuadros y pedir disculpas

Eduardo Di Cola* - Un abismo en la diferencia de sentido para una misma acción. Una inconmensurable distancia entre el significado de dos actitudes iguales. Un simple acto, tan sencillo como es el de descolgar un cuadro puede poner en evidencia la filosofía de una gestión de gobierno, con más contundencia que una decisión de fuerte contenido económico. Los dos en su tiempo, Kirchner y Macri, uno descolgando el cuadro del genocida Videla y el otro removiendo del despacho presidencial los de San Martín y Belgrano, resultan más que suficiente para entender las diferencias y lo que nos está pasando. No es una casualidad y mucho menos se trata de actitudes divorciadas de lo que sustancialmente cada uno piensa.
La historia se repite. Ayer con los cuadros, hoy con el pedido de disculpas. De ahí que no deba extrañarnos la actitud del Ministro Prat Gay en España disculpándose en nuestro nombre ante quienes nos saquearon, los mismos que están presos en su propio país por haber cometido delitos similares.
De nuevo, una misma y simple actitud que surge como gesto de buena educación y en principio inocua, marca una sustancial diferencia en lo esencial. Cuando Néstor Kirchner pidió disculpas lo hizo en nombre del Estado por las atrocidades cometidas en contra de sus propios ciudadanos. Los dos apelaron a las disculpas, pero ¡Que distancia en su significación!.
Si estuviéramos frente al desafío de definir a la actual gestión en unas pocas palabras, nos bastaría con simplemente comentar que es el gobierno que se disculpó ante España y cuyo Presidente retiró de su despacho los cuadros de San Martín y Belgrano. Todo lo demás, lo económico, cultural, político y social, es su lógica consecuencia.
Cuando Hipólito Yrigoyen ganó las elecciones, fue entrevistado por el Embajador inglés para recordarle la costumbre de los presidentes argentinos de consultarlo para las designaciones en su gabinete. Yrigoyen le respondió notificándole que esa costumbre con él había terminado. Cuando asume, el embajador insiste pidiéndole una entrevista, y para que no quedaran dudas de cual era la decisión, Yrigoyen acondicionó la sala de espera de tal forma, que el embajador tuvo que aguardar ser atendido sentado de frente a un cuadro que mostraba al comandante ingles William Beresford derrotado en la primera de las invasiones inglesas. También en este caso la mera anécdota de un cuadro es suficiente para comprender y definir la orientación de un gobierno como fue el de Don Hipólito.

* Ex Diputado Nacional y ex Presidente de la Comisión Investigadora de Fuga de Divisas de la Cámara de Diputados años 2002/03.

domingo, 5 de junio de 2016

Involuciones

Atilio Borón* - Con el cambio de gobierno la Argentina ha experimentado un doble tránsito involutivo. Por un lado, desde una democracia capitalista -con todas las insalvables limitaciones que el capitalismo impone a la democracia, sobre todo en la periferia del sistema- a un régimen semi-autoritario o, para decirlo con palabras un poco más amables, a una democracia de baja intensidad; por el otro, una transición desde un estado soberano a otro de carácter semi-colonial, presto a obedecer los mandatos emanados de Washington alineándose incondicionalmente con la política exterior de Estados Unidos.
En relación a la primera involución los gestos y las decisiones políticas adoptadas por la Casa Rosada han sido de una elocuencia ejemplar y sería ocioso enumerarlos en su totalidad.
Baste en cambio señalar apenas los más importantes: la autocrática pretensión de designar por medio de un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) del Poder Ejecutivo a dos jueces de la Corte Suprema; la aplicación de una brutal terapia de shock para “sincerar” la economía argentina, eufemismo acuñado para ocultar el saqueo del “tarifazo”, la caída del salario real, el aumento del desempleo, la disparada inflacionaria y el vertiginoso crecimiento de la pobreza; la escandalosa transferencia de ingresos realizada en los primeros meses del gobierno, calculada en poco más de 20.000 millones de dólares producto de la eliminación de las retenciones (impuesto a las exportaciones) del agronegocio, la minería y los hidrocarburos.
En el terreno político se registra un debilitamiento del impulso democrático cuando se toman decisiones trascendentales sin un previo debate público y en función de criterios supuestamente técnicos. Un gobierno que se impuso en el balotaje con un exiguo 51.4 % de los votos y que actúa como si su legitimidad de origen reposara sobre un mandato popular conferido por el 70 % o más de los electores, sin reparar que se yergue sobre un país partido en dos y que la búsqueda del diálogo y el consenso tantas veces pregonado por los personeros de Cambiemos durante la campaña electoral es un imperativo categórico que fue velozmente archivado una vez que Mauricio Macri llegara a la Casa Rosada.
El caso de los desorbitados aumentos en los precios de los servicios esenciales como el agua, la electricidad, el gas y el transporte impuestos sin las necesarias audiencias públicas previas que establece la legislación argentina ilustra con elocuencia lo que venimos diciendo. Es cierto que, en algunos casos, ante el descontento popular y los límites impuestos por fuerzas políticas de la oposición el gobierno se avino a revisar sus propuestas. Pero sus intenciones originales eran otras, y si aceptó la negociación democrática lo hizo a regañadientes y porque no tenía otra alternativa.
Por otra parte, la misma composición del elenco gobernante con una significativa presencia de CEOs de grandes transnacionales echa luz sobre el carácter oligárquico del gobierno, que se ve ratificado no sólo por el origen social de los supuestos representantes de la voluntad popular encumbrados en las alturas del aparato estatal sino fundamentalmente por las políticas que promueven que, al menos hasta el momento, sólo han beneficiado a las clases dominantes y perjudicado a todas las demás.
Involución autoritaria que se confirma también cuando se nota la asfixiante uniformidad comunicacional (salvo muy contadas excepciones) que hoy sufre la Argentina debido al DNU 267 de Macri que derogó parcialmente la Ley de Medios –manotazo presidencial lamentablemente convalidado después por la Cámara de Diputados- cuyo objetivo era precisamente la democratización de la esfera pública.
Por eso episodios tan graves como los que revelaron los Panamá Papers, y que comprometen la propia figura presidencial, han sido meticulosamente blindados ante los ojos de la población por un sistema de medios cuya misión parece ser manipular o confundir a la opinión pública en lugar de informarla. La voluntad de imponer el “pensamiento único” amparado por el oficialismo se manifestó en la eliminación de la grilla de los canales de cable de la señal noticiosa internacional de TeleSUR, condenando a los argentinos a escuchar tan sólo lo que el imperio considera apropiado, coartando de raíz cualquier posibilidad de contraponer hechos e interpretaciones alternativas.
Por comparación al pluralismo de voces y opiniones que hasta hace pocos meses existía en la Argentina, que sin dudas no era el ideal por el aplastante predominio que aún así conservaban los medios hegemónicos, la situación actual no puede sino calificarse como un lamentable retroceso que empobrece la conciencia de la ciudadanía y carcome la vitalidad de la democracia porque ésta adquiere una existencia meramente espectral cuando lo que predomina en el sistema de medios es una sofocante oligarquía comunicacional.
En esta tendencia se inscribe la más reciente decisión del gobierno nacional derogando parcialmente, también por un DNU, un decreto del Presidente Raúl Alfonsín del año 1984 que consagraba el control civil de las fuerzas armadas. Según el mismo era el Ministerio de Defensa quien entendía y resolvía todo lo relativo a los ascensos, traslados, designaciones, premios y otras cuestiones relativas al funcionamiento de las instituciones militares. La supremacía civil sobre las fuerzas armadas es una de las señas distintivas de la democracia y lo que, hasta ahora, distinguía a la Argentina del resto de los países de la región. Lo que hace el DNU de Macri es debilitar esa supremacía y alentar la autonomía corporativa de los uniformados, lo que acercaría la Argentina a la triste situación imperante en países como Brasil y Chile, en donde las iniciativas de verdad, justicia y castigo a los responsables de los crímenes perpetrados por las dictaduras se estrellaron contra el veto del establecimiento militar.
La segunda involución es la que se produjo cuando el gobierno abandonó cualquier pretensión de autonomía en materia de política exterior haciendo suya la agenda, las prioridades (¡y los conflictos!) de los Estados Unidos. La Argentina ya intentó probar las virtudes de la sumisión neocolonial en los nefastos años noventas, durante la presidencia de Carlos S. Menem y así nos fue. Sin recibir nada a cambio, ningún beneficio especial como recompensa a tanta obsecuencia oficial, se pagó un precio atroz por tanta obsecuencia: 106 personas perdieron la vida en los dos atentados en contra de la Embajada de Israel y la AMIA, en represalia por la participación argentina en la Primera Guerra del Golfo. ¿Por qué la historia habría de ser diferente esta vez? La vociferante ofensiva en contra de una política exterior latinoamericanista -la única sensata en un sistema internacional atravesado por amenazantes turbulencias- que se expresa en la deserción del macrismo frente a proyectos como los de la UNASUR y la CELAC nada bueno presagia para el tan cacareado como enigmático “regreso al mundo” de la Argentina.
Precisamente, una inserción fecunda en él sólo será posible desde una postura de autonomía -por supuesto que siempre relativa- que preserve los intereses nacionales y no desde una condición de sumiso peón en un peligroso tablero mundial cuyas fichas el emperador mueve a su antojo, y solamente atendiendo a sus propios intereses y no a los de sus serviles vasallos. En las últimas semanas esta actitud ha sido atemperada, por razones oportunistas, debido a que la postulación de la actual canciller Susana Malcorra a la Secretaría General de la ONU requiere un cierto consenso entre los países del área y otros del Tercer Mundo, algo imposible de lograr si con tono desafiante se exaltan las virtudes del alineamiento automático con Estados Unidos.
Pese a la mayor cautela en la retórica primermundista las incorrectas decisiones de fondo del gobierno de Macri siguen en pie. La adhesión a la Alianza del Pacífico sólo puede traer renovadas dificultades para la Argentina, lo mismo que el eventual ingreso al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por su sigla en inglés), habida cuenta de que ambas iniciativas fueron diseñadas por Washington con un claro propósito geopolítico: contener y, de ser posible, revertir la creciente gravitación de China en la economía y la escena internacionales.
Pero el gigante asiático es uno de los dos principales socios comerciales y financieros de la Argentina, por lo cual asociar este país a acuerdos concebidos con tal objetivo difícilmente puede servir para mejorar los vínculos entre Beijing y Buenos Aires. Tampoco servirá para robustecer las relaciones con Rusia, un importante foco de poder en el cambiante sistema internacional.
Por otra parte, a nadie se le escapa que el TPP, que es el proyecto más ambicioso, ha despertado crecientes resistencias en buena parte del mundo. Y que la Alianza del Pacífico es una inverosímil creación estadounidense que congrega a cuatro países: México, Colombia, Perú y Chile que mantienen tenues vínculos comerciales entre sí, con lo cual sus motivaciones geopolíticas “anti-chinas” afloran con inusitada transparencia y no han pasado desapercibidas para los gobernantes de la China. Países, además, en donde dos de ellos, México y Colombia, han sido devastados por el narcotráfico que ha infestado todos los estamentos de la vida estatal.
No parece una buena opción para la Argentina subirse a un vehículo tripulado por semejantes actores. Pese a estos antecedentes, subsiste en el gobierno la ilusoria y suicida creencia de que con la sumisión al imperio este país se verá favorecido por una lluvia de inversiones externas. El abandono de una política exterior independiente -que por serlo ha generado la permanente animosidad de los Estados Unidos desde la época del Congreso Anfictiónico de Panamá, en 1826- sólo puede traer nuevos infortunios a la Argentina.
Para los muchos y muy diversos enemigos que Washington tiene en los cinco continentes el nuevo e indefenso aliado sudamericano será un blanco fácil de atacar, mientras que la burguesía imperial jamás estará dispuesta a recompensar a su voluntario peón con la magnanimidad que el ocupante de la Casa Rosada imagina. No lo hizo con México ni con los otros integrantes de la Alianza del Pacífico, y menos lo hará con la lejana e impredecible Argentina. Para concluir, este doble tránsito hacia el semi-autoritarismo y la semi-colonia nada bueno augura para el futuro de este país.

* politólogo y sociólogo argentino, doctorado en Ciencia Política por la Universidad de Harvard. Es autor de varios libros de ciencia social y filosofía con orientación marxista y con una apuesta política clara de compromiso con el socialismo para América Latina.

martes, 31 de mayo de 2016

El blanqueo no borra delitos

Eduardo Di Cola* - El blanqueo no borra delitos cometidos. No transforma en lícito los fondos que tienen un orígen ilícito. No convierte en bien habido al dinero obtenido mediante lo que genéricamente conocemos como corrupción. No legaliza las maniobras irregulares a través de prestanombres, ni disminuye la responsabilidad de los que valiéndose de mecanismos castigados por el código penal se hicieron de dineros oscuros. Mucho menos hace desaparecer esa responsabilidad. Por ello es llamativo que sea este el momento elegido para lanzar la moratoria, en medio del festival de sociedades off shore intencionalmente ocultadas, con movimientos de fondos puestos al descubierto por una realidad negada por los propios protagonistas, todos ellos funcionarios o ex funcionarios públicos, sus parientes, amigos y socios, con el presidente como principal involucrado. O empresarios vinculados al Estado a través de la obra pública o la prestación de algún servicio, cuando no directamente relacionado con algún alto funcionario de turno. Es más, se lo intenta hacer con tanta amplitud que, según ha trascendido, posibilitará que puedan adherirse incluso, hasta los imputados por delitos vinculados con operaciones de lavado de dinero o financiamiento del terrorismo, sus cónyuges o parientes. Mientras en el mundo los países están generando mecanismo para profundizar la investigación por el escándalo internacional provocado por los Panama Papers, en nuestro país tratan de blanquear, tapar lo que ya no puede ocultarse por la sucesión de información que va saliendo a la luz, pese al empeño de ocultarlo desde el mismo estado. Como sucede en no pocas oportunidades, la pantalla es un objetivo noble. En este caso los jubilados. El mismo argumento que años atrás se utilizó para privatizar YPF. Debe respetarse a las autoridades democráticamente elegidas en cuanto al derecho que les asiste para decidir sobre la oportunidad y conveniencia de una política determinada. Ahora bien, el blanqueo impositivo no debe ser otra cosa que la posibilidad de regularizar fondos que fueron ganados lícitamente y por los cuales no se pagaron los impuestos correspondientes. Fuera de este esquema siempre queda abierta la posibilidad de persecución penal para los que delinquieron.

* Ex Diputado Nacional y ex Presidente de la Comisión Investigadora de Fuga de Divisas de la Cámara de Diputados años 2002/03.

lunes, 30 de mayo de 2016

Aclaraciones pertinentes

Cristina Fernández de Kirchner* - Ante la publicación en algunos medios de difusión sobre: “reuniones secretas” realizadas, durante mi gestión, en la residencia de Olivos con algún miembro del Poder Judicial, considero un deber y por lo tanto una responsabilidad institucional comunicar que:
1.- Nunca hubo “reuniones secretas” durante mi gestión con miembros del Poder Judicial, ni en la residencia de Olivos, ni en ninguna otra parte.
2.- Las únicas reuniones que mantuve en la Jefatura de Gabinete de Olivos, con miembros del Poder Judicial no fueron secretas (por otra parte algo casi imposible en la Argentina), y se realizaron, únicamente, con miembros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Y con los Dres. Sesin y Sarrabayrouse.
3.- En efecto, por obvias razones de carácter institucional, he mantenido reuniones con el Dr. Lorenzetti, con la Dra. Highton de Nolasco y los Dres. Zaffaroni y Petracchi. La llevada a cabo con los otros dos magistrados fue con motivo del envío, oportunamente, de sus pliegos al Senado de la Nación, para completar la integración de la Corte.
4.- No acostumbro a estar desmintiendo cada una de las barbaridades que cotidianamente se publican, o dicen distintos personajes ante un micrófono o una cámara de televisión. Fue y es una conducta que observe durante mis dos mandatos. Y ante las denuncias más inverosímiles, como por ejemplo: la de que no soy abogada, que ya va por el cuarto expediente judicial, el último se inició hace pocos días. Tal vez deba solicitar que el titulo me lo otorgue la facultad de Comodoro Py. Por qué dicen algunos que ahí, sí saben.
5.- Pero que alguien o algunos letrados, como estrategia de defensa judicial, pretendan vincularme con un juez de Comodoro Py, es absolutamente inaceptable. Sobre todo cuando el juez es, nada menos que el Dr Casanello. Sí, el mismo que absolvió a Mauricio Macri en la causa de las escuchas ilegales, al día siguiente que asumiera como Presidente, sin que a nadie se le moviera un pelo. Francamente tragicómico, si no estuviéramos hablando de las principales instituciones de la Republica, de las que tanto les gusta hablar a algunos, para después aporrearlas.
6.- El Dr. Casanello a quien no conozco, ni nunca vi en mi vida, es el juez que tiene a su cargo la investigación del mayor escándalo de corrupción internacional de los últimos tiempos: los mundialmente conocidos como “Panamá Papers”. Que tiene como protagonista principal en la Argentina al Presidente de la Republica Mauricio Macri, sus familiares, sus funcionarios y sus amigos. Este escándalo que a nivel internacional ha provocado la renuncia de primeros Ministros, Ministros y distintos funcionarios en otros Países, no ha movido en la Argentina el amperímetro judicial, ni tampoco el del Parlamento.
¿Alguien puede siquiera imaginar que hubiera ocurrido en el Congreso Nacional, si “Panamá Papers” hubiera ocurrido durante mi gestión. Y los protagonistas hubiéramos sido mi gobierno, mi familia y mis amigos?
Lo que vimos en Brasil con la compañera Dilma Rousseff, hubiera sido apenas una película para niños.
7.- Ni que hablar de cómo se está desarrollando la causa “Panamá Papers” en el otro Poder: el Judicial. Si cualquier ciudadano compara la actividad, literalmente espectacular y cinematográfica del Dr. Casanello, en alguna otra causa: con centenares de allanamientos televisados, casas fotografiadas y hasta perforaciones “en tiempo real” en medio de la estepa Patagónica, le resultara muy difícil entender la opacidad y secretismo en la causa “Panamá Papers”.
Pero más difícil le resultara aun vincularlo con mí persona. Aunque en “el planeta” Comodoro Py, todo es posible.
8.- He sido, soy y seguiré siendo objeto de la más feroz campaña de persecución política mediática y judicial, de la que se tenga memoria en las últimas décadas. Solo comparable a la que sufrieron otros Presidentes, comprometidos con el bienestar del pueblo y los intereses de la Nación. Que, desafortunadamente, fueron muy pocos.
No me quejo. Sé que es el precio que tenemos que pagar “los que le hicimos creer” a la gran mayoría de los argentinos que tenían derecho a vivir mejor.

* Presidenta de la República Argentina 2007-2011 y 2011-2015

domingo, 29 de mayo de 2016

Viven en un termo

Eduardo Di Cola* - La realidad nos está mostrando que los gerentes de las multinacionales encaramados en el gobierno nacional, poca idea tienen de lo que es la administración pública. Lo reconoció sin dobleces la presidenta de Aerolíneas Argentinas cuando señaló: "cruzar de lo privado a lo publico es mucho más difícil de lo que creía". Lo más grave es que algunos de ellos ni siquiera están demostrando sentido común para manejarse con eficiencia desde la lógica de la actividad privada. Proponer como solución salvadora al comercio, hoteles y pymes de la Patagonia,  financiarles una parte del consumo de gas, es no tener noción no sólo de lo que es la gestión publica, sino tampoco de la propia actividad privada, desde donde precisamente provienen.
Recordemos que estamos hablando de la decisión del gobierno de incrementar hasta en un 2.000% el costo del consumo del gas, y como salida ofrece financiar el 50% del importe de las facturas recibidas. Naturalmente al no cambiarse el cuadro tarifario, las facturas seguirán llegando con importes similares y por ende igualmente impagables.
No se entiende que alguien con experiencia  empresaria  no advierta que no hay actividad viable posible, si ni siquiera es capaz de solventar el pago de un insumo vital e inelástico como es el energético. Dicho de otra manera mas simple y llana, si no puede afrontarse el pago del gas y de la luz no hay emprendimiento económica sustentable.  
Es incomprensible que alguien que dice conocer la actividad privada pueda creer que lo que está proponiendo se acerque a una solución. En realidad se parece más a una broma. No tengo dudas que si algunos de estos señores han tenido "éxito" como gerentes de una multinacional, ha sido porque se manejaron en un mercado cuasi monopólico y de altísima rentabilidad. Como dicen los jóvenes, han vivido y viven en un termo. Lo lamentable es que están tomando decisiones que nos afecta a todos los argentinos, involucrando seriamente el futuro de la nación.


* ex Diputado Nación - Presidente de Perspectiva Sur

sábado, 7 de mayo de 2016

Lázaro Báez

Alberto Sorzio - Lázaro Báez es un atorrante, coimero hijo de su madre. La ruta del dinero K es la tragedia más grande de la Argentina. Culpa de eso hubo que:
• devaluar un 50 %;
• nombrar dos jueces de la Suprema Corte por decreto
• quitarles las retenciones a los grandes agroexportadores y a las mineras;
• Permitir que las entidades finacieras duplicaran sus ganancias con respecto al año anterior;
• bajar impuestos al champán y a los autos de lujo;
• despedir empleados públicos;
• endeudarse por varias generaciones;
• eliminar los subsidios y aumentar las tarifas de un modo descomunal;
• Planear sacar a Evita del billete multipremiado de $ 100 y poner en su reemplazo un venado;
• nombrar a un rabino como ministro de Medioambiente y Desarrollo Sustentable aunque él mismo reconozca que no tiene conocimiento técnico en el área.
Tanto descontrol obligó a las familias más notables de la Argentina (¡hasta la del presidente!) a que no tuvieran más alternativa que llevarse su dinero a Panamá.
Pero hubo además que:
• cerrar la moratoria previsional y bajar la cobertura de medicamentos del PAMI;
• liberar las comisiones bancarias y los intereses de las tarjetas de crédito;
• terminar con la garrafa social;
• frenar los trabajos de electrificación del ferrocarril Roca;
• aumentar el ferrocarril hasta el 500 %
• eliminar el Plan Argentina Sonríe;
• dar de baja el Conectar Igualdad;
• dar de baja los Programas Fines y Progresar;
• derogar la Ley de Medios e intervenir el AFSCA.
Michetti tuvo que volver al país con una valija llena de joyas y no le quedó más opción que reconocer que lo del narcotráfico es muy difícil mientras hagan la droga cada vez más "chiquita".
El caos los obligó también a:
• meter presa a Milagro Sala de forma ilegal;
• designar en la Oficina Anticorrupción a una tipa que está enamorada del presidente y a la que, como prueba, le basta mirar sus ojos claros, para saber que él es honesto;
• tapar el tema del dengue;
• no mostrar el sufrimiento de la gente inundada como se hacía antes;
• importar gas más caro desde Chile para el beneficio de Shell;
Nada alcanzaba para morigerar los efectos de la ruta del dinero K. Hubo también que:
• aceptar el anuncio del ministro de Energía, que es accionista de Shell, en el que dijo que si la nafta está muy cara… la gente deja de cargar;
• cerrar Atucha y Arsat;
• venderle Arsat a un consorcio francés
• darle el manejo de la Fábrica Militar de Aviones a un empresario lácteo
• terminar con el Procrear;
• congelar el presupuesto para todas las universidades públicas;
• anular el plan Tronador;
• desmantelar Tecnópolis;
• evitar pronunciarse sobre la soberanía en Malvinas;
Sí…La verdad que este tipo es un hdp! Se merece perpetua!!! Y cuando se muera, la horca. Y cuándo esté ahorcado, la hoguera.
Sí, Báez…¿quién va a ser si no?